wellness
Desintoxicación digital: franjas horarias sin celular que realmente funcionan
Los porteños están reservando bloques de dos horas por las noches sin dispositivos para reducir la ansiedad y mejorar la concentración, en medio de las agendas cargadas del día a día en Palermo y Núñez.
Cómo elaboramos esta noticia

Los habitantes de Buenos Aires han comenzado a reservar ventanas de dos horas cada noche con los celulares apagados o dejados en otra habitación, un cambio que las clínicas de salud locales vienen registrando desde principios de 2025.
El tiempo frente a las pantallas no ha dejado de crecer en la ciudad: los registros del sistema de salud pública muestran que las consultas por ansiedad aumentaron un 18 por ciento entre 2023 y 2025. Muchos señalan las notificaciones constantes de aplicaciones laborales y redes sociales como el principal detonante, especialmente quienes deben equilibrar largos viajes en transporte por la Avenida Santa Fe con las obligaciones familiares.
Lugares de la ciudad que acompañan el hábito
Quienes frecuentan los parques de Palermo han adoptado la costumbre de salir a correr por las sendas cercanas a Plaza Italia sin llevar el celular. Los martes y jueves, grupos se reúnen en el Parque Rivadavia para hacer ejercicios al aire libre que arrancan a las 19 horas, con una regla visible que prohíbe mirar el teléfono hasta que la vuelta a la calma termina a las 21. Los socios del River Plate que viven cerca del Estadio Monumental han formado grupos informales que se juntan en bares sobre la Avenida Figueroa Alcorta una hora antes de los partidos y guardan los celulares en una bolsa compartida.
Una encuesta del Ministerio de Salud realizada en 2025 sobre 4.200 adultos reveló que quienes mantenían el celular apagado al menos 90 minutos después de las 20 horas registraban niveles de estrés autopercibido un 23 por ciento más bajos que quienes tenían el dispositivo a mano. El mismo informe señaló que el tiempo promedio diario frente a pantallas llegó a las 6,4 horas, de las cuales 2,1 corresponden al uso nocturno.
Cómo armar una rutina que funcione
Las clínicas vinculadas al sistema público de la ciudad recomiendan empezar con una franja horaria fija —por ejemplo, de 19:30 a 21:30— y guardar el celular en un cajón de la cocina, en lugar de depender solo de la fuerza de voluntad. Las clases de tango en locales sobre la Calle Corrientes han incorporado una pausa de cinco minutos al final de cada hora de clase para revisar el teléfono, lo que ofrece a los participantes un límite claro y definido. Quienes llevan dos semanas cumpliendo con esta rutina reportan un sueño más estable y menos dolores de cabeza, lo que ha llevado a varios gimnasios barriales a colocar en sus puertas carteles con normas similares sobre el uso de dispositivos.