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Rostros de la vida sustentable: vecinos de Buenos Aires y sus rutinas ecológicas
Las decisiones cotidianas de los porteños en materia de transporte, compras y residuos están directamente vinculadas a las políticas ambientales de la ciudad.
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Los vecinos de Buenos Aires aprovechan los más de 200 km de ciclovías de la ciudad y la seguridad del agua de red para reducir emisiones: pedalean a diario y rellenan botellas reutilizables en lugar de comprar agua envasada.
Estas elecciones forman parte de un esfuerzo más amplio que conecta las acciones individuales con los objetivos declarados por la ciudad en materia de reducción de emisiones y metas ambientales a largo plazo.
Hábitos en bicicleta y agua del grifo
Los porteños recorren la extensa red de ciclovías para trayectos cortos, reemplazando el uso del auto cuando es posible. Llenan sus botellas reutilizables con agua de la canilla en casa o en el trabajo, en lugar de comprar agua embotellada, lo que reduce tanto los residuos plásticos como las emisiones asociadas al transporte.
Bolsas reutilizables tras la prohibición de 2017
Desde 2017, la ciudad prohíbe las bolsas plásticas de un solo uso en los comercios, por lo que los compradores deben llevar sus propias bolsas ecológicas para hacer las compras. Los vecinos adaptaron sus rutinas en consecuencia y hoy llevan bolsas reutilizables como parte habitual de cada visita al supermercado, tanto para cumplir con la normativa como para limitar el uso del plástico.
Separación de reciclables en el hogar
Los vecinos separan plásticos, cartones, papel y vidrio en distintas fracciones antes de la recolección. Envuelven objetos cortantes, como vidrios rotos, en papel de diario y marcan el paquete con la palabra «vidrio» para que los recolectores puedan manipular los materiales de forma segura y sin riesgos adicionales.
Devolución de botellas de vidrio a cambio de descuentos
Muchos porteños devuelven las botellas de vidrio vacías —conocidas localmente como envases— al negocio cuando compran cerveza o gaseosa. Esta práctica les permite obtener un descuento de entre el 20 y el 30% en la siguiente compra y mantiene el vidrio en circulación, evitando que termine en un relleno sanitario.
Iluminación LED y el objetivo para 2050
La ciudad completó la reconversión de todo el alumbrado público a tecnología LED, lo que redujo la demanda energética en los espacios públicos. Los vecinos perciben estos cambios en sus barrios, mientras la ciudad mantiene su compromiso en el marco del Pacto Global de Alcaldes de alcanzar la neutralidad de carbono en 2050.
Los porteños sostienen estas rutinas llevando bolsas reutilizables, separando los residuos domésticos, devolviendo envases y eligiendo la bicicleta o el agua de red cuando resulta práctico. Se trata de prácticas al alcance de cualquier persona que viva o visite la ciudad.